Pestañas

sábado, 26 de septiembre de 2015

La tarde entre las rosas...








La tarde entre las rosas
se muere de tristeza.
El crepúsculo tiene
sabor de eternidad.

Y las horas se alargan
en tiempo y en belleza
mientras se oye a lo lejos
el murmullo del mar.

La belleza es extraña.
El peso de su gozo
nos ahoga, nos hunde,
nos invita a llorar.

Y nos quedamos quietos,
terriblemente quietos,
temiendo que una lágrima
la pudiera quebrar.


Joy Boixet